Blog – DUELOS EN COSCIENCIA ALMICA
Fui mal hijo… y ahora ya no está — La culpa que te enferma, y cómo liberarte
“Si ese día lo hubiera llevado yo.” “Si no hubiera cortado la relación.” “Si buscábamos otro médico.” “Si me hubiera dado cuenta antes por lo que estaba pasando, lo hubiera podido evitar.”
Ese tipo de pensamientos son como dagas invisibles. Te despiertan a la madrugada, te interrumpen cuando intentás disfrutar algo, te tiran abajo cuando por fin estabas sintiéndote un poco mejor.
Son pensamientos del ego. Y el ego no quiere que salgas. Porque el ego vive del conflicto, del castigo, del autocuestionamiento eterno.
El ego te manipula con una idea muy peligrosa: “Podrías haberlo evitado.”
Y no. No podrías. Porque no ves lo que tu alma sí ve. Porque hay decisiones, aprendizajes y caminos que no dependen solo de nosotros, aunque cueste aceptarlo.
El amor no mide con balanza. El amor comprende. El amor perdona. El amor suelta.
Y eso es lo que más escucho desde el cielo: “No importa lo que hiciste. Estoy en paz. Ahora es tu turno de estarlo.”
Cuando el alma parte, lo primero que ve es la verdad. Todo lo que hiciste desde el miedo, la confusión o el enojo… se desvanece en ese instante. Porque en el cielo no hay juicio. Hay comprensión.
Entonces, te pregunto algo con amor: ¿cuánto tiempo más vas a cargar con eso que tu ser querido ya soltó?
Liberarte es una elección. No es fácil. Pero es real. Y empieza por decidir que no querés vivir castigándote.
El duelo no se trata de recordar con culpa. Se trata de aprender a recordar con amor.
Actividad para hacer esta noche
Antes de dormir, poné una música suave. Sentate o recostate y cerrá los ojos.
Decile mentalmente a tu ser querido: “Si estás cerca, podés mostrarme tu paz esta noche. Estoy dispuesta/o a sentirte de una nueva forma. Gracias por amarme como soy. Perdón por culparme de lo que no pude evitar. Hoy empiezo a soltar.”
Respirá profundo. Apoyá una mano en tu corazón. Y quedate ahí unos minutos. Sin esperar nada. Solo sintiendo.
Tu alma sabe reconocer la presencia. Y si se abre esa puerta, te vas a dar cuenta. Y si no, igual vas a dormir un poco más liviano/a.