Blog – VIVIR EN COMUNION CON EL ALMA
El sufrimiento muchas veces no es algo que te pasa, sino algo que volvés a elegir cada día sin darte cuenta.
Y sí, puede doler leer eso. Porque decimos: “¡Pero si yo no elijo sufrir!”
No lo hacés con conciencia. Pero sí lo hacés con estructura. Con pensamientos automáticos. Con fidelidades inconscientes. Con ideas heredadas. Con miedos no revisados. Con una voz interna que te repite: “No podés”, “no vale la pena”, “mejor no cambies”, “ya es tarde”.
Esa voz, como yo la llamo, es el pensamiento egoico. Es ese personaje interno que se disfraza de vos, pero no sos vos. Es un imitador. Uno que aprendiste a escuchar desde chico, cuando empezaste a sobrevivir en vez de vivir.
Ese pensamiento egoico es el que te convence de que no podés, de que estás dañado, de que ya está todo dicho. Es la voz que sostiene al víctima adentro tuyo.
Y ojo, no hablo de la víctima como insulto o como juicio. Todos la tenemos.
La víctima dice:
Y así se instala el loop del sufrimiento. Porque el dolor es real, pero el sufrimiento es la repetición del dolor sin transformarlo.
Lo que yo veo en consulta, una y otra vez, es que cuando una persona decide dejar de validar a su víctima interna, la vida cambia. Se acomoda. Se aligera. Y no es porque “deje de doler”, sino porque el dolor se vuelve pedagógico. Se vuelve camino.
¿Querés dejar de sufrir? Empezá por elegir dejar de creerle a esa voz.
Elegí darte una nueva versión de vos. Elegí hacer silencio interno y escuchar algo más profundo. Elegí creerle al cielo que habita en tu corazón.
No va a ser fácil. Pero es posible. Y si te lo permitís, va a ser hermoso.
Porque lo que el alma más desea no es tener una vida perfecta. Es tener una vida coherente con lo que vino a ser.
Esta noche, tomate 10 minutos para vos. En silencio. Sin teléfono. Con un cuaderno o una hoja.
Hoy podés seguir igual. O podés elegir. No se trata de negar lo que duele. Se trata de dejar de vivir desde ahí.
La decisión es tuya. Y el cielo está esperando que digas que sí.
Milena